Como un mounstro que se va apoderando y sobrepasa a su creador, así fue (o ha sido) de cruel la fama con este personaje tan polémico.
Me parece muy tangible la posibilidad de vislumbrar las semejanzas entre la creación de Mary W. Shelley y la moderna versión del Rey del Pop; un hombre que busca sin saciedad alguna el ser humano; opuesto a su naturaleza, a la razón de su creación.
Sería quizás una comparación más agradable para muchos la que se hace con respecto al personaje de Peter Pan; pero me parece más adecuada la Frankenstein pues al fin la búsqueda de ser un infante -por parte de Michael Jackson- es más semejante a la que tienen Frankenstein y el Hombre de Hojalata por un corazón, en el sentido figurativo.
"¿Qué era entonces yo?..." se cuestiona la creación del polémico Dr. Frankenstein, al ver a las demás personas. No será ese el mismo cuestionamiento que existió; tantas veces en ese rostro continuamente transformado, en esa creación cuya finalidad era siempre ser el producto número uno para los consumidores. De allí que surjan tantas deformaciones al concepto de familia- no digo deformaciones a manera devaluatoria, sino en un sentido objetivo hacia la versión adaptada del concepto y búsqueda por parte del astro del pop- ; de la misma manera que aquel monstruo que en búsqueda de tener la posibilidad de recibir afecto, y sentir pertenencia intenta recibir una pareja.
Pareciera que en realidad la criatura del Dr., en la obra de Mary Shelley, y Michael Jackson nos reflejan algo que en varios guiones de Tim Burton es observable; la creación que siente un vacío, la limitación apesar de su fuerza, tijeras, entre otras posibilidades.
Ahondando en ello podríamos ver el claro ejemplo del hombre manos de tijeras, como el puente entre los personajes de los que se ha hablado con anterioridad. Ese nexo de inadaptación y reconocimiento en que se manejan el trío de creaciones. La diferencia quizá yace en que el personaje de Burton tuvo un creador que le reconocío y fue dando las posibilidades de humanizarse; sin embargo no concluyó la parte del tacto. Misma que ocasiona la imposibilidad de dar y recibir afecto, al igual que a Jackson y Frankenstein.
Con ello no quiere decir que ninguno de los personajes haya dado afecto, sino la imposibilidad de expresarlo de la manera cotidiana; pues en realidad el afecto surge de la manera que se ha comprendido se da afecto.
El tema es bastante profundo y puede irse desarrollando y argumentando más en base a los comentarios que vayan quedando en este blog; pero por el momento me bastaría hacer hincapíe en que pasa si este modelo de Franken-Jackson-stein se aplica a la sociedad, y postulara la existencia de creaciones, de hij@s que nacen de pedazos de muertos y vivos y nunca son recibidos con el afecto y entonces en su búsqueda destruyen y se destruyen.
El punto de esto es que sea desmenuzado, no pienso en ningún momento tener la verdad aquí sino simplemente una perspectiva criticable y construible; si de alguna manera puedes transmitir las reflexiones que tengas a este humilde, pero honesto autor, lo agradecería mucho para así poder generar en este espacio una especie de generación de ideas y destrucción y construcción de discurso.
Vistas de página en total
martes, 4 de enero de 2011
lunes, 20 de diciembre de 2010
Roberto Benigni, James Bond y la búsqueda del hombre moderno.
La mayoría de las personas actualmente conocemos dos filmes que a finales del siglo pasado habrían de convertirse en hitos: La vita é bella y la interminable serie de películas del 007.
Hacer una comparación parecería absurdo, ya que un cinéfilo promedio escindiría entre si a las películas por su género cinematográfico; sin embargo en este caso su argumento se vería anulado por el simple hecho de que no se intenta calificarlas, sino de integrarlas y deformarlas con el discurso y la mirada empírica de la búsqueda de asimiliar al hombre moderno.
En otras palabras la meta es entender a los personajes principales dentro de su trama, para sacarlos de su escenario y enfrentarlos con la realidad, lo simbólico y lo imaginario; con la intención de conducir al lector a la conclusión de que la anteposición de los personajes hace que no sean tan distintos, y que en realidad sólo hay una diferencia fundamental entre ellos que hace que parezcan ser tan opuestos.
De inicio habría que aclarar que Jame Bond y Guido son ambos hombres europeos, y aunque los diferentes años de sus filmaciones parecen abrir un gran trecho entre ellos, debemos recordar que ambos se generaron de la inspiración de sus autores, a partir de la Segunda Guerra Mundial; razón por la cual debemos entender que ambos viven una situación de conflicto semejante.
La palabra conflicto puede resonar con gran magnitud, sobre todo cuando hace referencia a la II GM; sin embargo me atrevo a ponerlo junto con las crisis del hombre moderno, en el nuevo siglo. Ya que en realidad vivimos en un contínuo estado de conflicto, distinto claro; pero al final un conflicto existencial y punto ¿Acaso no vivimos actualmente una invasión más dura que nuestros antepasados?-seguramente por la cabeza de muchos pasarán muchas palabras y ninguna de ellas cumplidos o afirmaciones- Sí es la respuesta, pues la agresión que violenta nuestra vida actualmente es más invasiva y discriminativa, porque nos es cómoda a pesar de que no la disfrutemos para nada.
Con mi tesis anterior no trato de devaluar un evento tan cruel como lo fuera esa gran guerra, pero creo que es necesario no disminuir las dificultades actuales, sino que es necesario simplemente saber que ambos momentos son distintos, ni más ni menos.
Regresando al tema principal. El conflicto es una situación. Ante la cual podríamos pensar que Bond toma una posición más agresiva; pero ¿es realmente alguien que tome acción frente la situación a su alrededor? o ¿será un pasivo más? Depende -pero ¿de qué depende? diría la canción- de lo que quieras ver de ti mismo.
A fin de cuentas el expectador va a apreciar lo que quiera ver de lo que ofrece el director y su gente. No quiero con ello decir que los melodramas no controlen perfectamente al expectador, sino que muy en el fondo la percepción de un film en realidad va a estar cargada de lo propio que vea el cinéfilo en la gran pantalla.
Muchos verán en James Bond alguien cuya inventiva lo logra rescatar de todas las situaciones; pero me pregunto: ¿si será su inventiva? Pues normalmente es de esperar que "el gran Bond" sobreviva por los méritos de la alta tecnología con la que cuenta, gracias a la agencia de investigación para la que trabaja-cómo un reflejo distorsionado de nosotros satisfechos y jactosos de nuestros imparables y continuos avances tecnológicos-. A lo que voy es que tenemos un personaje aspiracional para el hombre moderno, el caballero andante, que rescata a la princesa y al reino; con un auto último modelo y el resto de las herramientas que le brindan los magos de su mismo escudo.
Con lo anterior entiendo que tiene su dificultad física y mental lograr tal cantidad de peripecias; pero antepongo la gran ventaja de todos los medios que le brinda la Agente M.-¿será por mamá?- al darle toda la tecnología necesaria para alcanzar su misión, para afrontar todos los conflictos que puedan presentarse en su búsqueda de acabar con el malvado villano, que se presenta en cada ocasión - y que parece amenazar con la realidad al consentido agente secreto-. La solución de Bond parece ser entonces el sortear el conflicto simbólico y ocultarse en lo imaginario de lo real; desde el nombre de su profesión nos delata su condición de secreto, y por lo mismo de ocultamiento de su huida a la vista.
En la actualidad existen muchos James Bond´s y wannabe´s Bond´s que sortean su suerte día a día en huida de lo simbólico por medio de coches nuevos, celulares de lujo, mostrándose como los intocables que se imaginan son ante la tachadura, que implica saber que todas las grandes persecuciones que realizan son imposibles, fantasía y los objetos reales no llenan tanto como creen el vacío. Digamos que es tan facíl de entender como lo irreal de esta película.O ¿nos creemos que un villano fallaría la muerte de su invasor? Sabemos que de en realidad haber un James Bond, éste habría muerto mucho antes que los actores que lo interpretan.
La diferencia reside en la fantasía de lo real, quizás sería más certero hablar de lo realmente fantástico - o fantasmagórico, sobre todo entendiendo el fantasma como esa tachadura lacaniana del Autre en la cual se entiende al síntoma-. Con ello me atrevería decir que no son suficientes todos los armamentos del 007, cuando un Roberto Benigni, logra morir y hacer un rescate completo de lo simbólico y las implicaciones de este; sin la necesidad de todos los autos y armas que tiene el agente secreto.
Un personaje tan tangible, sencillo y creativo puede movilizar tanto que sabe que en lo real no hacen tantas armas para afrontarla falta. Siendo que en un mensaje atemporal nos dice lo inalcanzable, inalcanzable es y eso es lo maravilloso de este viaje.
Y ¿tú qué buscas?, ¿qué es lo que miras?, ¿qué es lo que hablas?
Estimado lector te exhorto a que crítiques y destruyas mi hipótesis; y sí de lo contrario crees merecedor, a mi escrito de tu opinión manifiestalo por favor.
La diferencia reside en la fantasía de lo real, quizás sería más certero hablar de lo realmente fantástico - o fantasmagórico, sobre todo entendiendo el fantasma como esa tachadura lacaniana del Autre en la cual se entiende al síntoma-. Con ello me atrevería decir que no son suficientes todos los armamentos del 007, cuando un Roberto Benigni, logra morir y hacer un rescate completo de lo simbólico y las implicaciones de este; sin la necesidad de todos los autos y armas que tiene el agente secreto.
Un personaje tan tangible, sencillo y creativo puede movilizar tanto que sabe que en lo real no hacen tantas armas para afrontarla falta. Siendo que en un mensaje atemporal nos dice lo inalcanzable, inalcanzable es y eso es lo maravilloso de este viaje.
Y ¿tú qué buscas?, ¿qué es lo que miras?, ¿qué es lo que hablas?
Estimado lector te exhorto a que crítiques y destruyas mi hipótesis; y sí de lo contrario crees merecedor, a mi escrito de tu opinión manifiestalo por favor.
viernes, 20 de agosto de 2010
"Quiero escribir algo pero no se que"

"...Mucha gente supervalora, equivocadamente, el papel de la fuerza de voluntad y piensa que nada puede ocurrir en su mente sin que lo haya decidido o intentado..." (Jung, C.).
Andando por el Parque México, en la Colonia Condesa me tope con un mensaje en una pared que decía "quiero escribir algo pero no se que". De primer momento puede que se pudiera asociar que quien lo escribió no tiene ni la más remota idea de los muchos temas en la actualidad que se pueden reflexionar u otros mucho más atemporales que se pueden poner en mesa de discusión; quizás simplemente podría dedicar unas palabras escritas de amor a aquella persona que desea con todo su ser, o por el otro lado jugarle una broma a alguna amistad poniendo su celular a la disposición del público que habrá de mirar por unos instantes su caligrafía plasmada en la pared.
Temas e ideas que plasmar hay muchas y más si pudieramos pensar en todo lo que en su convivencia diaria piensa y nunca dice. A lo que nos conduce esto es a una hipótesis en la cual esta persona tenía tanto que decir que la indecisión sofocó ése grito interno auto-censurado. "Quiero escribir algo..." interesantes las primeras letras que quedaron escritas por horas o días, en esa escondida pared tras la puerta abierta de entrada a un pequeño estacionamiento; "quiero escribir" en el sentido de la oportunidad que surgía delante de él, conseguir por unos instantes trascender, grabarse con gises en una pared y extender su presencia por unas horas aunque fuera y más allá de eso lograr que alguien supiera lo que hay en su interior. Lamentablemente en su caso se ve ahogado su intento de liberación por esa diagonal que tacha su persona y divide de lo dicho lo que él desea decir, una parte de su mente que sutilmente calla algo que siente y lo separa del saber. Algo tan claro como el cotidiano "se me olvido lo que te quería decir"; algo enmudecido.
En muchos sentidos este extracto intenta admirar la diagonal en una situación cotidiana, como ésta, exhaltar de ella lo fantástico eso que coexiste entre lo dicho y lo que se deja de decir; hacer un espacio en lo cotidiano para la reflexión-creativa.
Y tú estimado lecto ¿qué quieres? y ¿qué quieres no decir?
Y tú estimado lecto ¿qué quieres? y ¿qué quieres no decir?
Suscribirse a:
Entradas (Atom)